domingo, 24 de noviembre de 2013

Buenas noticias

Reconocer un punto de vista. Encontrar la propia mirada. Dejar que la realidad se exprese. La labor del paso del tiempo. No sé qué ha sido más importante. He creado una etiqueta nueva que se llama PRESENTE. Porque hay muchas personas que se lo merecen. Y mucho que contar. En diciembre volveré a Chile y antes de viajar, viene bien ordenar la computadora e intentar no perder cosas importantes. Y así fue que me encontré con miles -sí, miles- de fotos recientes que me gustan mucho. 

Entre 2002 y 2011 trabajé en una Facultad de Comunicación. Fue un privilegio. Una convivencia entre alumnos, preguntas, profesores, instancias de diálogos, proyectos, industria y una rutina amigable y constante e imprevisible. Muy estimulante. 

Un año después de inaugurar la Facultad, nos reincorporamos de las vacaciones un 21 de enero. Verano. Un Montevideo semi desierto. A media mañana vino un alumno de la primera generación. Venía de visita. Para saber cómo estábamos, qué tal el verano. Al día siguiente vino otro. Y el año que viene, en las mismas fechas, otro y otra. Y así siempre. Eran visitas corta y agradables. 

Esta foto es de un grupito de la primera promoción. La sacó Luciana Demaría y es una de mis preferidas. ¿Qué tiene que ver el barco pirata con el fin de curso de un grupo de alumnos? Todo. O nada. Da igual. Es un recuerdo bonito que enmarca el presente. 


María Noel Martínez, Ignacio Chans, Marina Barrientos, yo, Rosina Richero y Juan Pablo Martínez


lunes, 5 de agosto de 2013

Múltiple opción

Don, regalo, realidad, presente, minutos, tiempo. "El tiempo es un regalo y por eso le llamamos presente"(1). Tiempo presente. Una manera de concretar ese vivir poco a poco que comenté en una entrada anterior y que nos permite construir la vida que queremos vivir. Es verano. Será que voy acumulando años, pero es un tiempo que contiene buenos recuerdos. Casi todos sencillos. Como las fotos que pego a continuación y que cuentan algunas de las horas de los últimos días.

(1) Kun Fu Panda I 


Una piscina privilegiada, gratis y limpísima, muy cerca de Erraztu

Desde aquí emigraron los Errázuriz a Chile

Leyenda escrita en una pared de un hostal en Lekumberri

Ovejas del Pirineo que nada tienen que ver con las que pastan en Uruguay








martes, 30 de julio de 2013

Homenaje

El 20 de julio falleció mi padre en Santiago de Chile. Tenía 80 años. Se llamaba Lionel Alejandro Andrés y le gustaba firmar Lionel A. Hudson. Fue un hombre de corazón grande. Creo que se destacaba -y que así se le recordará- por su disposición a ponerse en el lugar del otro. Sonreía mucho, y hacía reír a los demás. También a las personas que quizá no volvería a ver. A veces le llamaban Leonel, en lugar de Lionel. Y no le gustaba nada. Estos últimos dos años, cuando ya estaba muy enfermo, se presentaba con una aclaración: Lionel, como Messi. Mantuvo ese buen humor hasta la noche en que murió. Su nieto de 12 años lo despidió en el funeral con estas palabras sencillas: Tata, no te preocupes, estamos todos bien. Publico aquí algunas fotos de su juventud, una que lo retrata en una de sus actividades preferidas y otra en la que aparece también mi madre.



A los veinte y pocos, en cancha prestada, en Santiago de Chile
En Coca-Cola, pipa, mucho para leer y un muy buen teléfono,
década de 1960

A comienzos de 1970, involucrado en los problemas políticos,
sociales y económicos de su país


Después de la jubilación vivieron en las Rocas de Santo Domingo

Escuchar, responder, dialogar, una de sus aficiones







lunes, 15 de julio de 2013

El "coulant" de chocolate

Diego Sardi es un líder iberoamericano. Eso dice el certificado que le debe de haber entregado el programa de la Fundación Carolina que lo trajo a Europa a comienzos de julio, y que le permitió vestir de traje y corbata durante 15 días. Visitó Madrid, Valencia y Bruselas. Diego, y otros 40 profesionales jóvenes, obtuvo ese privilegio porque es uno de los mejores expedientes de América Latina, Portugal y España, y porque cuenta con condiciones de liderazgo notables. 
Antes de regresar a Montevideo, pasó por Pamplona, justo cuando faltaban dos días y medio para que terminaran los sanfermines. Recorrió, vivió y disfrutó de la fiesta con Andrés, su amigo y compañero de trabajo durante estos últimos años.
El día 14, Pedro y Maricarmen nos invitaron a comer. Y cuando llegó el postre, Diego se dejó transportar, también en ese momento, por la fiesta. El coulant de chocolate con natillas formará parte de los placeres de la vida (de Diego) y de los recuerdos de su visita a esta tierra. 
Antes de comer, hicimos una pasadita por las calles del Casco Viejo. Por un momento pensó que Zaldiko, un personaje de la comparsa de Pamplona que me encanta, era poco más que una simpática figura. No tuvo que salir corriendo para escaparse de los golpes del kiliki, solo porque había mucha gente. Diego se reía mucho. Es más, se le doblaban las rodillas. Tuvo que pedir clemencia. Se salvó por los pelos. Cómo es, ¿no?








martes, 9 de julio de 2013

Agua

La sección de Tusimo de la página del Gobierno de Navarra es muy completa. Vale la pena dedicarle un rato y personalizar la búsqueda. Como novedad, aparece la opción de crear un cuaderno viajero. La idea y el nombre de la propuesta me entusiasmaron y busqué ríos, pocetas y lagos. Y así llegué a la cascada de Xorroxin, al noroeste del Valle del Baztán. Guardé la página y me la imaginé pegada en una libreta de recuerdos. He de decir que el formato del pdf no me gustó tanto. La publicidad sobra. Sé que es necesaria pero aún así sobra. Adjunto las fotos del primer paseo a la cascada. Es un recorrido circular, muy bien señalizado, que empieza en el claustro de la iglesia de Erratzu y regresa al pueblo después de pasar por campo abierto, bosque, otro pueblo y una ermita. Son diez kilómetros. El agua de la cascada es fría. Muy bonito.













lunes, 8 de julio de 2013

La procesión de San Fermín

Santo desde el 7 hasta el 14 de julio. No sé desde hace cuántos años. Este domingo salió otra vez a la calle. Lo vimos desde un balcón de la calle Zapatería. Mucha luz, mucho calor y mucho blanco. Los hombres iban de mangas de camisa. La calle parecía un alfiletero -de los típicos, los que tienen forma de tomate- lleno de alfileres blancos. Primero pasaron dos Zaldicos, los kilikis Caravinagre y Berruga y los cabezudos. Y luego los gigantes. El alcalde iba vestido de etiqueta, con sombrero de copa. Los obispos, de púrpura. Y la Pamplonesa de amarillo clarito se balanceaba a todo volumen. Me encantó. Muchas gracias.