miércoles, 31 de agosto de 2011

Poco a poco, y nunca mejor dicho


Septiembre está a la vuelta de la esquina. Y eso quiere decir que pronto viviremos en otoño. ¿Y cuál es la novedad? Que hasta ahora en septiembre estrenaba primavera, porque vivía en Montevideo y ahora estoy en Pamplona, en el Valle de Egüés. Y a esto se le suma que llevo tiempo a la espera de que llegue el día 1, que coincide -qué cosas- con 1 de septiembre. Y no se trata solo de una cuestión de nivel de expectativa, que en mi caso siempre ha sido alto o altísimo (eso ya se sabe), sino que todo tiene su explicación. Y ahí va.

Desde que llegué a esta tierra escucho un día sí y otro también lo del título: que uno se recupera poco a poco, que una cosa es leer sobre la paciencia y otra es intentar vivir de modo paciente (y... lograrlo) y que las aguas deben seguir su curso natural. Es decir, que no es bueno forzar la realidad.

Siempre me gustó mantener muchos platos girando a la vez. La expresión la aprendí del autor de Vagón bar, quien lograba que ninguno se le estrellara contra el piso, aunque mucho le costara. En fin, que era un maestro en aquello que antes de vivir aquí, yo reconocía como el arte de la versatilidad, algo así como lo que ahora llama multitask. Para mí, mantener el equilibrio implicaba trabajar uno o dos temas por la mañana, incluso tres. Compartir la comida con un grupo de colegas o salir fuera para agasajar a algún invitado o para sacar adelante algún proyecto con alguien de la industria. Por la tarde, atender asuntos de los alumnos, imprevistos técnicos, analizar e intentar solucionar problemas varios... En fin, la amable y entusiasta rutina de quien trabaja en una universidad.

Los platos se estrellaron en mayo, antes de viajar a Pamplona. Y en este tiempo muchos y muchas me han ayudado a que las piezas de la vajilla rota vuelvan a su sitio. Y cuando escucho aquello del poco a poco, ya no siento esas ganas incontenibles de sujetar a quien lo dice por el cuello, sino que sonrío -quizá por dentro- porque he comprobado que "les asiste razón", como dice Chelita. Ya sé que no lograré adelantar, modificar o retener el tiempo. Sobre todo porque hay otro que se encarga y que además lleva toda la vida con ello y le sale muy bien. Al final era cierto aquello de que no hay de qué preocuparse.

Mañana es día 1 y aquí se inaugura el curso académico. Todo me hace pensar que habrá tiempo para todo: para ayudar a Bea con las prácticas de Escritura, para aprender a cocinar buenas recetas de la gastronomía navarra y para confeccionar marionetas en una escuela de teatro. Apuntaré las cosas, todas y cada una. He visto que algunos lo hacen así. A ver cómo sale.

2 comentarios:

  1. Habrá tiempo hasta para bobear. Y será un gran año. Bea.

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  2. Hace tiempo que no entraba en el blog (de hecho ya es 21 de "septiembre" y llegó el mentado otoño).

    Sabio el título y te espero especialista en la menestra navarra que siempre quise aprender y nunca me llegó el momento. Te espero el 22 de julio del 2012 para que me la prepares!!

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