
Como el Loco Abreu, delantero uruguayo, nacido en la ciudad de Minas y ferviente devoto de la Virgen del Verdún, que cuando reza sólo pide cosas importantes: "Los goles los hacemos nosotros, la Virgen nos cuida la vida", dijo en el mundial de Sudáfrica. La sonrisa del Loco es la que hoy llevan todos los uruguayos en el rostro. La devoción a la Virgen, la guardan en el corazón.
La Copa América 2011 transcurrió sin pena ni gloria hasta cuartos de final. De no haber sido por las manos de Muslera, que atajaron el penal de Tévez, habríamos continuado con esos resultados insípidos y llenos del polvo que levantaban los jugadores en una y otra cancha. Los especialistas le llaman "tristeza futbolística". Un desperdicio.
Cuando todo se agotaba con la eliminación de la Albiceleste -desconsuelo para Messi y para 30 millones de argentinos-, la mala pata de los brasileños a la hora de tirar penales y los golpes de puño entre peruanos y venezolanos, resurgió la Celeste y volvimos a sonreír y se acabó la contractura.
Igual que hace treinta años, cuando los juveniles regresaban del Sudamericano. Llegaron de noche y recorrieron a toda velocidad Avenida Italia. Yo estaba allí, en el cantero, a pesar de mis catorce años. Además de cientos de personas, me acompañaba mi padre, a quien siempre le agradeceré que respetara -sin abrir la boca- la catarata de lágrimas y el temblor de mi cuerpo todo. No fue más que un minuto, pero no hizo falta más para dejarse conmover y contagiar por ese desborde de emociones que provoca el fútbol uruguayo.
Fue la misma sensación que en el mundial de 1990, en Italia, con el gol de Fonseca, cuando apenas faltaba un minuto para que nos descalificaran. Y en la Copa América de 1995, y en el mundial de Sudáfrica. Es cierto que algo pasa cuando juega Uruguay. No queda entonces más que decir Vamo' arriba la Celeste, y si es con la voz del Canario Luna, mejor aún.
Ayer por la tarde un buen amigo que estaba de fiesta y caminaba cerca del borde de una piscina, me recordó con mucha razón lo del título: "Tienes que sonreír". Hablábamos por teléfono y se le notaba muy animado. Es como dice el Loco Abreu, tenemos muchas razones para ser felices. Y hoy, al sur de América, los uruguayos dejan ver el segundo molar. Y no solo es porque llegamos a la final. Sonríen a boca en jarro porque en todo el país se escucha un solo grito: Vamo' Uruguay.
Woww que no quedan más palabras..
ResponderEliminarA mí se me ocurre una: que pongamos la misma fuerza que ponemos en el fútbol en otras cosas, por ejemplo en evitar la deserción escolar de los niños uruguayos. ¿Podrá ser?
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