jueves, 19 de agosto de 2021

Hoy es fecha de Jim Foley

Hoy fue un día raro. Es aniversario de la muerte de Jim Foley, un periodista estadounidense. Lo mató ISIS en 2014, lo degollaron frente a cámaras. Dos meses después, tuve ocasión de conocer a sus padres, Diane y John. Fue en Wolfeboro, una ciudad del estado de New Hampshire, en la costa este de Estados Unidos. El 18 de octubre de ese año Foley habría cumplido 41 años cumpleaños y su familia decidió honrarlo en la parroquia de siempre, en la misa de la tarde. En ese momento yo trabajaba en un reportaje sobre Foley y otros periodistas, todos corresponsales de guerra. Contacté a Marc Marginedas, periodista de El Periódico de Catalunya (España), y al fotógrafo danés Daniel Rye Ottosen, quienes también habían sido secuestrados por ISIS y que eran buenos amigos de Foley. Ellos recuperaron su libertad gracias al trabajo de negociadores especializados. Ninguno de los dos aceptó hacer declaraciones. Yo tampoco quise preguntarles nada. Copio aquí lo que escribí esos días. 



En la hora de la muerte 

James Foley murió en algún lugar del norte de Siria el 19 de agosto de 2014. Sus padres, Diane y John, se enteraron ese mismo día. Un periodista, colega y buen amigo de su Jim, los llamó llorando. Un instante después sintieron que la vida se les acababa, que ya nada era explicable. El Ejército Islámico, más conocido como ISIS, había asesinado a su niño, lo habían decapitado frente a cámara. Miraron rápido la secuencia y allí estaba ese hijo que intentaron recuperar con desesperación durante dos años, lo vieron con la cabeza rapada y de rodillas en la arena, con los brazos atados detrás de la espalda y vestido con una túnica naranja. Y a la derecha de la pantalla, un hombre vestido de negro, con la cabeza y el rostro ocultos por un turbante, que levantó la cabeza de Jim por el mentón y, con un corte seco, lo degolló. 

Jim desapareció el 22 de noviembre de 2012, cerca de la ciudad de Taftanaz, al norte de Siria. Había quedado en reunirse con Nicole Tung, una colega, en la frontera con Turquía al día siguiente, pero Jim no llegó. Nicole se comunicó con la periodista Clare Gillis, que había trabajado con Jim en Siria y que era conocida por la familia Foley, ella fue quien llamó a los Foley para comunicarles la desaparición de su hijo.

Los primeros momentos fueron de desesperación, estaban en shock. Se comunicaron con la Oficina Federal de Investigación (FBI) y con el director del Global Post, quien contrató a dos negociadores especializados para que trabajaran en terreno y lo encontraran. En una entrevista concedida a la periodista Greta Von Susteren, de la cadena Fox, Diane Foley describió esos días como “un tiempo frenético”. Fueron dos semanas en las que no lograron averiguar nada, un tiempo perdido. A medida que transcurrieron los días y luego las semanas, la comunicación con la agencia de inteligencia estadounidense se convirtió en un diálogo de sordos. La información, les decían, era clasificada. 

A fines de septiembre o principios de octubre de 2013 recibieron una llamada de Bélgica. Un belga que hablaba el inglés suficiente como para comunicarse con los Foley les dijo “mi hijo ha visto al suyo, queremos contarle todo y queremos ayudarle a recuperarlo”. Fue como recuperar el aire. Jim estaba vivo. Jeswin era un adolescente belga que, a escondidas de su padre, se había unido a la Yihad y se había trasladado a Siria. Estuvo a cargo de la vigilancia de la celda de Jim. El muchacho le dijo a Diane que su hijo le había pedido que, si alguna vez dejaba la Yihad, se comunicara con sus padres y les hiciera saber que estaba vivo. 

A partir de ese momento los Foley comenzaron a enviar correos electrónicos a una casilla general en Siria, rogando que los contactara cualquiera que conociera el paradero de su hijo. Finalmente, en noviembre de 2013, un año después del secuestro, ISIS contactó a Michael Foley, el segundo de sus hijos. Pedían dinero. Más de 100 millones de dólares. Diane y John se comunicaron de inmediato con el FBI y la respuesta los dejó sobrecogidos: Estados Unidos no admite ni admitirá ningún tipo de negociación con terroristas, aunque la vida de rehenes esté en juego. Plantear la posibilidad del pago de un rescate era inadmisible, es más, de proceder así podrían ir a juicio e incluso terminar en la cárcel. “Los del FBI nos atendían con cordialidad” recuerda Diane, “pero eso era todo, no había nada que notificarnos”. 

No fue a través de los federales que los Foley supieron, por ejemplo, que Jim y los otros tres rehenes estadounidenses compartían celda con una docena de prisioneros europeos y que, salvo en el caso de Gran Bretaña, que tampoco negocia con terroristas, los gobiernos correspondientes iban a atender la situación de los prisioneros civiles como asuntos de seguridad nacional. Así fue como el 1 de marzo de 2014 el periodista catalán Marc Marginedas recuperó la libertad. Trabajaba para El Periódico de Cataluña y llevaba seis meses secuestrado en Siria. El 30 de ese mismo mes Javier Espinosa, corresponsal del diario español El Mundo, y Ricardo García Villanova, fotógrafo free lance, regresaron a España. Los tres habían compartido celda con Jim. 

Diane y John decidieron recolectar dinero y tenerlo listo en caso de que ISIS volviera a comunicarse con ellos, aunque esto pudiera significarles la cárcel. “No puedes permitir que tu hijo esté cautivo en una celda en el desierto y que lo apaleen todos los días, no puedes”, declaró John en una entrevista después de que se conoció el asesinato de su hijo. Los Foley y el GlobalPost juntaron cinco millones de dólares, a sabiendas de que no existían antecedentes de pagos más altos. Lo vivieron como una situación extrema y la sufrieron como tal: pedir dinero para negociar con terroristas. 

Entre tanto, el 19 de junio fue liberado Daniel Rye Ottosen, fotógrafo danés nacido en 1989, que llevaba treces meses secuestrado en Siria. Rye Ottosen también había compartido celda con Foley y traía una carta para Diane y John. Se la había aprendido de memoria. 

"Queridos familiares y amigos, 
Me acuerdo de cuando íbamos al centro comercial con papá y de un largo paseo en bicicleta con mamá. Me acuerdo de muchos buenos momentos familiares que me llevan lejos y la felicidad inunda mi corazón. Sé que piensan y que rezan por mí. Y les estoy muy agradecido. Cuando rezo, los siento muy cerca. Rezo para que permanezcan fuertes y para que tengan Fe. Cuando rezo, siento que puedo tocarlos, incluso en la oscuridad. A 18 de nosotros nos han mantenido juntos en una celda, y eso ha sido de gran ayuda. Nos tenemos los unos a los otros para mantener largas charlas sobre películas y deportes. Inventamos juegos con las cosas que quedan en la celda. Hemos encontrado maneras de jugar a las damas, al ajedrez y al Risk. Y hemos hecho unas competencias que nos han hecho pensar estrategias para los partidos siguientes. Los juegos y las enseñanzas de unos y otros nos han ayudado a pasar el tiempo. Repetimos historias y nos reímos para romper la tensión. He tenido días buenos y malos. Agradecemos mucho cuando liberan a alguno de nosotros, pero por supuesto anhelamos la propia libertad. Tratamos de animarnos unos a otros y de compartir fuerzas. Ahora nos alimentan mejor y a diario. Tomamos té y a veces café. Recuperé el peso que perdí el año pasado. 
Pienso mucho en mis hermanos y en mi hermana. Recuerdo jugar a Werewolf en la oscuridad con Michael, y muchas otras aventuras. Me acuerdo de perseguir a Mattie y a T alrededor de la mesa de la cocina. Me hace feliz pensar en ellos. Si queda algo de dinero en mi cuenta del banco, quiero que sea para Michael y para Matthew. Estoy muy orgulloso de ti, Michael, y agradecido por los recuerdos felices de la niñez, y a ti y a Kristie por los recuerdos felices de la edad adulta. Big John, cómo disfruté visitándote a ti y a Cress en Alemania. Gracias por la bienvenida que me dieron. Pienso mucho en RoRo y trabajo de imaginar cómo es Jack. ¡Espero que tenga la personalidad de RoRo! Y Mark…también estoy orgulloso de ti, hermano. Te imagino en la costa oeste y espero que estés haciendo algo de snowboard y de camping. Me acuerdo de una vez que fuimos juntos al Comedy Club en Boston y el gran abrazo que nos dimos después. Los momentos especiales me mantienen con esperanza. Katie, estoy muy orgulloso de ti. ¡Tú eres la más fuerte y la mejor de todos! Te imagino trabajando duro y ayudando a la gente como enfermera. Estoy muy contento de haber logrado enviarte un mensaje justo antes de mi captura. Rezo para poder asistir a tu boda. ¡Grammy! Por favor, tomate tus medicinas, camina y sigue bailando. Pienso en ti trabajando muy duro y ayudando a la gente como enfermera. Cuando llegue a casa pienso llevarte a Margarita. Mantente fuerte porque voy a necesitar tu ayuda para recuperar mi vida". 

El 8 de agosto de 2014 el gobierno del presidente Barack Obama autorizó un ataque a bases militares iraquíes. Cuatro días después, el martes 12, los Foley recibieron un último correo electrónico en el que ISIS explicitó la violencia con que estaban dispuestos a actuar: “No nos detendremos hasta que no saciemos nuestra sed de sangre”. Ese mensaje, que también estaba dirigido al gobierno estadounidense y que se publicó en el GlobalPost, continuaba así: “Hemos intentado negociar con Uds. la liberación de su gente a través de transacciones en efectivo, tal como han hecho otros gobiernos. Les hemos ofrecido un intercambio de prisioneros (..) pero nos han demostrado que NO les interesa nuestra propuesta. Uds. y sus ciudadanos pagarán por los bombardeos (del 8 de agosto)”. La siguiente noticia que recibieron de Jim fue la última y era que un terrorista de ISIS lo había decapitado. Las imágenes y las palabras de ISIS recorrieron el mundo. Los gobiernos del mundo, incluidos el de Estados Unidos y el de Gran Bretaña, condenaron el asesinato y lamentaron su pérdida.

 

domingo, 5 de julio de 2015

Lo siento, pero en el fútbol no todo vale



Ayer, 4 de julio de 2015, Chile ganó algo en el fútbol por primera vez en su historia deportiva. Una historia que suma más de cien años, que contiene épica y bochornos y que hoy deja, en muchos, una alegría que no es plena.

Es cierto que el fútbol contiene y ofrece todo lo que todos ya sabemos, y que, además, genera instancias de unión, de fortalecer el sentimiento de pertenencia, y que puede, sobre todo, convertirse en una fiesta. Los años que viví en Uruguay, que no fueron pocos, creo que me permiten afirmar esto con autoridad.

Cuando ocurren cosas que requieren explicación, solemos recurrir a la más obvia: bueno, el fútbol es un juego, se gana o se pierde, y si el juez no lo vio, ya está, no lo vio. Y si el línea pitó posición adelantada y no era así, también, mala suerte.

Sin embargo, a medida que iba transcurriendo esta Copa América, esas excusas empezaron a sonar insuficientes. Que si el sorteo había sido o no limpio; que si lo de Vidal hubiese ocurrido en otra parte del mundo, habría sido expulsado de la Selección al día siguiente de chocar en estado de ebriedad y habría quedado descoronado para siempre; que los jueces favorecían a los que -de repente- parecía que podían ganarle a Chile. En fin, muchas cosas.

Aunque es cierto que esta vez no hubo ningún condoro, palabra de origen chileno que figura en el diccionario de la RAE, que tiene su origen en la simulación que cometió el Condor Rojas en la eliminatoria para el mundial de Italia '90, y que hoy se usa cotidianamente en Chile. Bueno, no hubo un condoro como aquel. Lo de Jara estuvo cerca, puede que un poco más contenido, aunque bastante similar, ¿no?

Recomiendo la lectura de No más "a la chilena" de Rodrigo Munizaga (@munizagav). Comparto 100% su argumentación y le agradezco que me inspirara a escribir esta entrada en el blog.

No quiero terminar sin felicitar a Claudio Bravo, un grande, siempre, un capitán. Y tampoco quiero dejar de reclamar por las referencias irónicas a Uruguay al inicio de la celebración por la victoria. Qué ganas de seguir escarbando, che.

jueves, 7 de mayo de 2015

Esquirlas

Como en un juego de encastre
impones límites y marcas formas.
Y no sé cómo, pero te atreves y
alardeas de la desgracia de
carecer de buen humor.

Prometiste tiempos de gozo y miel,
aventura y risas, chimenea y atardecer.
Un mundo de ilusión que nos llevaría
a no echar en falta aquel posible querer.

Pero es cierto que a las promesas se las lleva el viento,
que es difícil mantener el fuego,
y buscar una ventana para contemplar el atardecer.
¿Qué pasó con el tiempo que habría
para cultivar ese querer?

La vida estalló en mil pedazos,
y aparecieron esquirlas de guerra entre hermanos
que duelen y que sangran
por lo que no fue, por lo que pudo ser.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Buenas noticias

Reconocer un punto de vista. Encontrar la propia mirada. Dejar que la realidad se exprese. La labor del paso del tiempo. No sé qué ha sido más importante. He creado una etiqueta nueva que se llama PRESENTE. Porque hay muchas personas que se lo merecen. Y mucho que contar. En diciembre volveré a Chile y antes de viajar, viene bien ordenar la computadora e intentar no perder cosas importantes. Y así fue que me encontré con miles -sí, miles- de fotos recientes que me gustan mucho. 

Entre 2002 y 2011 trabajé en una Facultad de Comunicación. Fue un privilegio. Una convivencia entre alumnos, preguntas, profesores, instancias de diálogos, proyectos, industria y una rutina amigable y constante e imprevisible. Muy estimulante. 

Un año después de inaugurar la Facultad, nos reincorporamos de las vacaciones un 21 de enero. Verano. Un Montevideo semi desierto. A media mañana vino un alumno de la primera generación. Venía de visita. Para saber cómo estábamos, qué tal el verano. Al día siguiente vino otro. Y el año que viene, en las mismas fechas, otro y otra. Y así siempre. Eran visitas corta y agradables. 

Esta foto es de un grupito de la primera promoción. La sacó Luciana Demaría y es una de mis preferidas. ¿Qué tiene que ver el barco pirata con el fin de curso de un grupo de alumnos? Todo. O nada. Da igual. Es un recuerdo bonito que enmarca el presente. 


María Noel Martínez, Ignacio Chans, Marina Barrientos, yo, Rosina Richero y Juan Pablo Martínez


lunes, 5 de agosto de 2013

Múltiple opción

Don, regalo, realidad, presente, minutos, tiempo. "El tiempo es un regalo y por eso le llamamos presente"(1). Tiempo presente. Una manera de concretar ese vivir poco a poco que comenté en una entrada anterior y que nos permite construir la vida que queremos vivir. Es verano. Será que voy acumulando años, pero es un tiempo que contiene buenos recuerdos. Casi todos sencillos. Como las fotos que pego a continuación y que cuentan algunas de las horas de los últimos días.

(1) Kun Fu Panda I 


Una piscina privilegiada, gratis y limpísima, muy cerca de Erraztu

Desde aquí emigraron los Errázuriz a Chile

Leyenda escrita en una pared de un hostal en Lekumberri

Ovejas del Pirineo que nada tienen que ver con las que pastan en Uruguay








martes, 30 de julio de 2013

Homenaje

El 20 de julio falleció mi padre en Santiago de Chile. Tenía 80 años. Se llamaba Lionel Alejandro Andrés y le gustaba firmar Lionel A. Hudson. Fue un hombre de corazón grande. Creo que se destacaba -y que así se le recordará- por su disposición a ponerse en el lugar del otro. Sonreía mucho, y hacía reír a los demás. También a las personas que quizá no volvería a ver. A veces le llamaban Leonel, en lugar de Lionel. Y no le gustaba nada. Estos últimos dos años, cuando ya estaba muy enfermo, se presentaba con una aclaración: Lionel, como Messi. Mantuvo ese buen humor hasta la noche en que murió. Su nieto de 12 años lo despidió en el funeral con estas palabras sencillas: Tata, no te preocupes, estamos todos bien. Publico aquí algunas fotos de su juventud, una que lo retrata en una de sus actividades preferidas y otra en la que aparece también mi madre.



A los veinte y pocos, en cancha prestada, en Santiago de Chile
En Coca-Cola, pipa, mucho para leer y un muy buen teléfono,
década de 1960

A comienzos de 1970, involucrado en los problemas políticos,
sociales y económicos de su país


Después de la jubilación vivieron en las Rocas de Santo Domingo

Escuchar, responder, dialogar, una de sus aficiones







lunes, 15 de julio de 2013

El "coulant" de chocolate

Diego Sardi es un líder iberoamericano. Eso dice el certificado que le debe de haber entregado el programa de la Fundación Carolina que lo trajo a Europa a comienzos de julio, y que le permitió vestir de traje y corbata durante 15 días. Visitó Madrid, Valencia y Bruselas. Diego, y otros 40 profesionales jóvenes, obtuvo ese privilegio porque es uno de los mejores expedientes de América Latina, Portugal y España, y porque cuenta con condiciones de liderazgo notables. 
Antes de regresar a Montevideo, pasó por Pamplona, justo cuando faltaban dos días y medio para que terminaran los sanfermines. Recorrió, vivió y disfrutó de la fiesta con Andrés, su amigo y compañero de trabajo durante estos últimos años.
El día 14, Pedro y Maricarmen nos invitaron a comer. Y cuando llegó el postre, Diego se dejó transportar, también en ese momento, por la fiesta. El coulant de chocolate con natillas formará parte de los placeres de la vida (de Diego) y de los recuerdos de su visita a esta tierra. 
Antes de comer, hicimos una pasadita por las calles del Casco Viejo. Por un momento pensó que Zaldiko, un personaje de la comparsa de Pamplona que me encanta, era poco más que una simpática figura. No tuvo que salir corriendo para escaparse de los golpes del kiliki, solo porque había mucha gente. Diego se reía mucho. Es más, se le doblaban las rodillas. Tuvo que pedir clemencia. Se salvó por los pelos. Cómo es, ¿no?