En la hora de la muerte
James Foley murió en algún lugar del norte de Siria el 19 de agosto de 2014. Sus padres, Diane y John, se enteraron ese mismo día. Un periodista, colega y buen amigo de su Jim, los llamó llorando. Un instante después sintieron que la vida se les acababa, que ya nada era explicable. El Ejército Islámico, más conocido como ISIS, había asesinado a su niño, lo habían decapitado frente a cámara. Miraron rápido la secuencia y allí estaba ese hijo que intentaron recuperar con desesperación durante dos años, lo vieron con la cabeza rapada y de rodillas en la arena, con los brazos atados detrás de la espalda y vestido con una túnica naranja. Y a la derecha de la pantalla, un hombre vestido de negro, con la cabeza y el rostro ocultos por un turbante, que levantó la cabeza de Jim por el mentón y, con un corte seco, lo degolló.
Jim desapareció el 22 de noviembre de 2012, cerca de la ciudad de Taftanaz, al norte de Siria. Había quedado en reunirse con Nicole Tung, una colega, en la frontera con Turquía al día siguiente, pero Jim no llegó. Nicole se comunicó con la periodista Clare Gillis, que había trabajado con Jim en Siria y que era conocida por la familia Foley, ella fue quien llamó a los Foley para comunicarles la desaparición de su hijo.
Los primeros momentos fueron de desesperación, estaban en shock. Se comunicaron con la Oficina Federal de Investigación (FBI) y con el director del Global Post, quien contrató a dos negociadores especializados para que trabajaran en terreno y lo encontraran. En una entrevista concedida a la periodista Greta Von Susteren, de la cadena Fox, Diane Foley describió esos días como “un tiempo frenético”. Fueron dos semanas en las que no lograron averiguar nada, un tiempo perdido. A medida que transcurrieron los días y luego las semanas, la comunicación con la agencia de inteligencia estadounidense se convirtió en un diálogo de sordos. La información, les decían, era clasificada.
A fines de septiembre o principios de octubre de 2013 recibieron una llamada de Bélgica. Un belga que hablaba el inglés suficiente como para comunicarse con los Foley les dijo “mi hijo ha visto al suyo, queremos contarle todo y queremos ayudarle a recuperarlo”. Fue como recuperar el aire. Jim estaba vivo. Jeswin era un adolescente belga que, a escondidas de su padre, se había unido a la Yihad y se había trasladado a Siria. Estuvo a cargo de la vigilancia de la celda de Jim. El muchacho le dijo a Diane que su hijo le había pedido que, si alguna vez dejaba la Yihad, se comunicara con sus padres y les hiciera saber que estaba vivo.
A partir de ese momento los Foley comenzaron a enviar correos electrónicos a una casilla general en Siria, rogando que los contactara cualquiera que conociera el paradero de su hijo. Finalmente, en noviembre de 2013, un año después del secuestro, ISIS contactó a Michael Foley, el segundo de sus hijos. Pedían dinero. Más de 100 millones de dólares. Diane y John se comunicaron de inmediato con el FBI y la respuesta los dejó sobrecogidos: Estados Unidos no admite ni admitirá ningún tipo de negociación con terroristas, aunque la vida de rehenes esté en juego. Plantear la posibilidad del pago de un rescate era inadmisible, es más, de proceder así podrían ir a juicio e incluso terminar en la cárcel. “Los del FBI nos atendían con cordialidad” recuerda Diane, “pero eso era todo, no había nada que notificarnos”.
No fue a través de los federales que los Foley supieron, por ejemplo, que Jim y los otros tres rehenes estadounidenses compartían celda con una docena de prisioneros europeos y que, salvo en el caso de Gran Bretaña, que tampoco negocia con terroristas, los gobiernos correspondientes iban a atender la situación de los prisioneros civiles como asuntos de seguridad nacional. Así fue como el 1 de marzo de 2014 el periodista catalán Marc Marginedas recuperó la libertad. Trabajaba para El Periódico de Cataluña y llevaba seis meses secuestrado en Siria. El 30 de ese mismo mes Javier Espinosa, corresponsal del diario español El Mundo, y Ricardo García Villanova, fotógrafo free lance, regresaron a España. Los tres habían compartido celda con Jim.
Diane y John decidieron recolectar dinero y tenerlo listo en caso de que ISIS volviera a comunicarse con ellos, aunque esto pudiera significarles la cárcel. “No puedes permitir que tu hijo esté cautivo en una celda en el desierto y que lo apaleen todos los días, no puedes”, declaró John en una entrevista después de que se conoció el asesinato de su hijo. Los Foley y el GlobalPost juntaron cinco millones de dólares, a sabiendas de que no existían antecedentes de pagos más altos. Lo vivieron como una situación extrema y la sufrieron como tal: pedir dinero para negociar con terroristas.
Entre tanto, el 19 de junio fue liberado Daniel Rye Ottosen, fotógrafo danés nacido en 1989, que llevaba treces meses secuestrado en Siria. Rye Ottosen también había compartido celda con Foley y traía una carta para Diane y John. Se la había aprendido de memoria.
"Queridos familiares y amigos,
Me acuerdo de cuando íbamos al centro comercial con papá y de un largo paseo en bicicleta con mamá. Me acuerdo de muchos buenos momentos familiares que me llevan lejos y la felicidad inunda mi corazón. Sé que piensan y que rezan por mí. Y les estoy muy agradecido. Cuando rezo, los siento muy cerca. Rezo para que permanezcan fuertes y para que tengan Fe. Cuando rezo, siento que puedo tocarlos, incluso en la oscuridad. A 18 de nosotros nos han mantenido juntos en una celda, y eso ha sido de gran ayuda. Nos tenemos los unos a los otros para mantener largas charlas sobre películas y deportes. Inventamos juegos con las cosas que quedan en la celda. Hemos encontrado maneras de jugar a las damas, al ajedrez y al Risk. Y hemos hecho unas competencias que nos han hecho pensar estrategias para los partidos siguientes. Los juegos y las enseñanzas de unos y otros nos han ayudado a pasar el tiempo. Repetimos historias y nos reímos para romper la tensión. He tenido días buenos y malos. Agradecemos mucho cuando liberan a alguno de nosotros, pero por supuesto anhelamos la propia libertad. Tratamos de animarnos unos a otros y de compartir fuerzas. Ahora nos alimentan mejor y a diario. Tomamos té y a veces café. Recuperé el peso que perdí el año pasado.
Pienso mucho en mis hermanos y en mi hermana. Recuerdo jugar a Werewolf en la oscuridad con Michael, y muchas otras aventuras. Me acuerdo de perseguir a Mattie y a T alrededor de la mesa de la cocina. Me hace feliz pensar en ellos. Si queda algo de dinero en mi cuenta del banco, quiero que sea para Michael y para Matthew. Estoy muy orgulloso de ti, Michael, y agradecido por los recuerdos felices de la niñez, y a ti y a Kristie por los recuerdos felices de la edad adulta. Big John, cómo disfruté visitándote a ti y a Cress en Alemania. Gracias por la bienvenida que me dieron. Pienso mucho en RoRo y trabajo de imaginar cómo es Jack. ¡Espero que tenga la personalidad de RoRo! Y Mark…también estoy orgulloso de ti, hermano. Te imagino en la costa oeste y espero que estés haciendo algo de snowboard y de camping. Me acuerdo de una vez que fuimos juntos al Comedy Club en Boston y el gran abrazo que nos dimos después. Los momentos especiales me mantienen con esperanza. Katie, estoy muy orgulloso de ti. ¡Tú eres la más fuerte y la mejor de todos! Te imagino trabajando duro y ayudando a la gente como enfermera. Estoy muy contento de haber logrado enviarte un mensaje justo antes de mi captura. Rezo para poder asistir a tu boda. ¡Grammy! Por favor, tomate tus medicinas, camina y sigue bailando. Pienso en ti trabajando muy duro y ayudando a la gente como enfermera. Cuando llegue a casa pienso llevarte a Margarita. Mantente fuerte porque voy a necesitar tu ayuda para recuperar mi vida".
El 8 de agosto de 2014 el gobierno del presidente Barack Obama autorizó un ataque a bases militares iraquíes. Cuatro días después, el martes 12, los Foley recibieron un último correo electrónico en el que ISIS explicitó la violencia con que estaban dispuestos a actuar: “No nos detendremos hasta que no saciemos nuestra sed de sangre”. Ese mensaje, que también estaba dirigido al gobierno estadounidense y que se publicó en el GlobalPost, continuaba así: “Hemos intentado negociar con Uds. la liberación de su gente a través de transacciones en efectivo, tal como han hecho otros gobiernos. Les hemos ofrecido un intercambio de prisioneros (..) pero nos han demostrado que NO les interesa nuestra propuesta. Uds. y sus ciudadanos pagarán por los bombardeos (del 8 de agosto)”. La siguiente noticia que recibieron de Jim fue la última y era que un terrorista de ISIS lo había decapitado. Las imágenes y las palabras de ISIS recorrieron el mundo. Los gobiernos del mundo, incluidos el de Estados Unidos y el de Gran Bretaña, condenaron el asesinato y lamentaron su pérdida.