jueves, 7 de mayo de 2015

Esquirlas

Como en un juego de encastre
impones límites y marcas formas.
Y no sé cómo, pero te atreves y
alardeas de la desgracia de
carecer de buen humor.

Prometiste tiempos de gozo y miel,
aventura y risas, chimenea y atardecer.
Un mundo de ilusión que nos llevaría
a no echar en falta aquel posible querer.

Pero es cierto que a las promesas se las lleva el viento,
que es difícil mantener el fuego,
y buscar una ventana para contemplar el atardecer.
¿Qué pasó con el tiempo que habría
para cultivar ese querer?

La vida estalló en mil pedazos,
y aparecieron esquirlas de guerra entre hermanos
que duelen y que sangran
por lo que no fue, por lo que pudo ser.