domingo, 5 de julio de 2015

Lo siento, pero en el fútbol no todo vale



Ayer, 4 de julio de 2015, Chile ganó algo en el fútbol por primera vez en su historia deportiva. Una historia que suma más de cien años, que contiene épica y bochornos y que hoy deja, en muchos, una alegría que no es plena.

Es cierto que el fútbol contiene y ofrece todo lo que todos ya sabemos, y que, además, genera instancias de unión, de fortalecer el sentimiento de pertenencia, y que puede, sobre todo, convertirse en una fiesta. Los años que viví en Uruguay, que no fueron pocos, creo que me permiten afirmar esto con autoridad.

Cuando ocurren cosas que requieren explicación, solemos recurrir a la más obvia: bueno, el fútbol es un juego, se gana o se pierde, y si el juez no lo vio, ya está, no lo vio. Y si el línea pitó posición adelantada y no era así, también, mala suerte.

Sin embargo, a medida que iba transcurriendo esta Copa América, esas excusas empezaron a sonar insuficientes. Que si el sorteo había sido o no limpio; que si lo de Vidal hubiese ocurrido en otra parte del mundo, habría sido expulsado de la Selección al día siguiente de chocar en estado de ebriedad y habría quedado descoronado para siempre; que los jueces favorecían a los que -de repente- parecía que podían ganarle a Chile. En fin, muchas cosas.

Aunque es cierto que esta vez no hubo ningún condoro, palabra de origen chileno que figura en el diccionario de la RAE, que tiene su origen en la simulación que cometió el Condor Rojas en la eliminatoria para el mundial de Italia '90, y que hoy se usa cotidianamente en Chile. Bueno, no hubo un condoro como aquel. Lo de Jara estuvo cerca, puede que un poco más contenido, aunque bastante similar, ¿no?

Recomiendo la lectura de No más "a la chilena" de Rodrigo Munizaga (@munizagav). Comparto 100% su argumentación y le agradezco que me inspirara a escribir esta entrada en el blog.

No quiero terminar sin felicitar a Claudio Bravo, un grande, siempre, un capitán. Y tampoco quiero dejar de reclamar por las referencias irónicas a Uruguay al inicio de la celebración por la victoria. Qué ganas de seguir escarbando, che.

jueves, 7 de mayo de 2015

Esquirlas

Como en un juego de encastre
impones límites y marcas formas.
Y no sé cómo, pero te atreves y
alardeas de la desgracia de
carecer de buen humor.

Prometiste tiempos de gozo y miel,
aventura y risas, chimenea y atardecer.
Un mundo de ilusión que nos llevaría
a no echar en falta aquel posible querer.

Pero es cierto que a las promesas se las lleva el viento,
que es difícil mantener el fuego,
y buscar una ventana para contemplar el atardecer.
¿Qué pasó con el tiempo que habría
para cultivar ese querer?

La vida estalló en mil pedazos,
y aparecieron esquirlas de guerra entre hermanos
que duelen y que sangran
por lo que no fue, por lo que pudo ser.